NOTAS DE PRENSA


Nelson Di Maggio. 13/09/2010

Alianza Francesa

Ancestros, una muestra singular

En un país caracterizado por el repentismo y la improvisación, es elogiable el proyecto Ancestros que tiene lugar en la Alianza Francesa. Un proyecto y un tema, las migraciones, concebido por Nora Kimelman, y de alcance rioplatense. También se convocó a dos antropólogos uruguayos (Daniel Vidart y Anabella Loy) y un escritor argentino (Silvio Huberman), especialistas en el tema que fortalecieron conceptualmente la propuesta. No se detiene ahí el proyecto. En el bien diseñado catálogo se anuncia la itinerancia de la exposición por Colonia y Maldonado. Una planificación que no es nada habitual.
La exposición es atractiva. Empezando por el montaje que modifica la sala, conquista el espacio y distribuye con criterio dinámico los diferentes trabajos de un nivel parejo. La sorpresa, en los representantes locales, está en la inesperada sobriedad de Margaret Whyte, alejada de sus barrocas composiciones, presentando tres obras planas cubiertas de gel, grafiteados mapas de la memoria, al igual que Olga Bettas, desprendida de sus objetos eróticos, evocando en sencillos y contundentes documentos la travesía de sus ancestros. Se hacen notar Gladys Afamado en una pieza textil donde inscribe imágenes y palabras, o la siempre sobria Eloisa Ibarra con sus finísimos grabados y pequeños objetos. Lilian Madfes confecciona un libro de artista de papel sulfito y guata, con incrustaciones de loza, restos de naufragios. Son llamativos la instalación de Raquel Lejtreger, en su diálogo entre lo sólido y lo aéreo, el simbolismo de Alvaro Gelabert y los relieves de madera de Nora Kimelman, basados en recuerdos familiares. Cumplen su objetivo las argentinas María Guerrero y en particular, Silvia Brewda, con el libro intervenido. Una exposición ejemplar, de un profesionalismo infrecuente.



Jorge Abbondanza

"Ludus" se llama la exposición colectiva que puede verse en el Espacio Cultural Contemporáneo, de Plaza Independencia 737, con esculturas y objetos de técnicas variadas presentados por una docena de artistas.
El juguete como fuente de los placeres infantiles (y como objeto de interés para los adultos) es un campo muy fértil para la inventiva del fabricante y hasta puede reavivar la manualidad de los artistas, como en el Uruguay ha ocurrido desde las creaciones de madera policromada de Torres García hasta los muñecos de lana en trance maternal que aparecieron en las ferias de Nancy Bacelo o las piezas de cuero que armaba Carlos Musso. Ahora una docena de plásticos convocados por Nora Kimelman encaran ese desafío para el ingenio y proponen estas obras impulsadas por los disfrutes del juego.
Las cometas de papel de la propia Kimelman se remontan a la entrada, como si invitaran a levantar vuelo a toda la comitiva que viene detrás. Están coloreadas con dramatismo, insinuando que ni siquiera los juguetes salen ilesos de las manchas de violencia del mundo de hoy. Otros aportes son más serenos, como los grandes muñecos de madera coloreada donde Ana María Rozada muestra a Caperucita Roja con el lobo ya domesticado, sujeto a un cordel. Esa victoria feminista tiene un notable encanto formal (y cromático) junto al virtuosismo de su confección, que además del buen humor es lo que caracteriza desde hace tiempo a los trabajos de la artista.
Lilian Madfes recorre una vertiente más reflexiva, con su tablero de ajedrez cuyos bordes se disuelven en un paisaje, a medida que las piecitas sobre ese damero se convierten en habitantes de la realidad circundante, como imagen de una humanidad donde muchas otras cosas deben ganarse o perderse en la estrategia de una partida. Esa obra refleja la inteligencia que suele poblar lo que hace Madfes en el terreno artesanal. Los cinco cubos de Álvaro Gelabert tienen la sutileza burlona que ya se le conoce y que en este caso trasluce los refinamientos con que maneja habitualmente sus cuerpos geométricos (en el plano o en el espacio), que aquí llevan adheridos signos de vida muy sugerentes para satirizar gozosamente a esos prismas.
Daniel Gallo, que es un artífice de reconocida destreza, engarza algunos juguetes reales (un monopatín, un resorte saltarín, unos avioncitos) en grandes paneles cuyo brillo de rojos y blancos les confiere un marco espectacular como irónico escaparate del Primer Mundo, que así se suma a la acostumbrada maestría de su manufactura. Esparcidos por el muro, los fragmentos multicolores de Bernardo Cardarelli se desparraman con un desorden en que los círculos y cuadrados conviven con letreros donde ciertas palabras indican que también puede jugarse con las ideas capaces de enriquecer (o interrumpir) el pasatiempo.
Raquel Barboza pega el dibujo de cabezas humanas a sus piezas de dominó, guardadas en una caja o a veces sueltas, como estampa de otros lances entre el encierro y la libertad, entre el ordenamiento y el desorden. Con papel y cartón, Linda Kohen coloca un payaso en esas cajas cuyo contenido salta al abrirlas, y le añade un agrupamiento de cubos coloreados que componen un atrayente diagrama pictórico. Los globos aerostáticos de Doreen Bayley, resueltos con planchas y tejidos metálicos, tienen la afinada sensibilidad de sus facetas esterilladas y sus transparencias habilidosamente ensambladas.
Hay notas de encanto en los caballitos de madera y lana de Olga Bettas, una interesante laboriosidad en las ventanas que abre sobre una tabla perfirada Gerardo Acuña, y un par de ejemplos de inventiva (más zumbones pero también más conceptuosos) en la máquina de ruido de Pincho Casanova, un artefacto en sabrosa clave parodial, y en los paneles desmontables de Rafael Lorente, compuestos por bastidores que se usan en las obras en construcción, que pueden adoptar formas múltiples y convertirse en un juego para grandes, rescatando un material de desecho. El conjunto, instalado en la lindísima sala ubicada en la Plaza Independencia, merece una recorrida.





Links de Prensa


www.conectaarte.blogspot.com

www.eldiario.com.uy

www.latinartmuseum.com

www.arteuy.com.uy

www.elmonitorplastico.com

www.tallerbarradas.org

www.mananaseraasi.com

www.cciu.org.uy

www.latinamericanart.com

www.museozorrilla.gub.uy

Prensa española

Pedro Da Cruz. Crítico de Arte.

urmienba.blogspot.com

ladiaria.com.uy

El Observador

lucianadamiani

El Espectador

issuu.com



Margaret Whyte. Realidad encubierta, 2011

A iniciativa de la escultora Nora Kimelman, una de las artistas cuyas obras forman parte de la exposición, los participantes trabajaron sobre el tema propuesto, aunque conservando las líneas de trabajo individuales que caracteriza a cada uno. Refiriéndose al tema de la exposición, Kimelman escribe en el catálogo: “Hay muchos modos de enfrentar la violencia, ya por la denuncia de sus efectos en las sociedades humanas, ya recurriendo a la creación artística para conjurar sus dolorosas secuelas. … Este grupo de artistas pretende enviar un mensaje a la sociedad, que parte de la preocupación referida a la inseguridad en la que los ciudadanos del mundo estamos inmersos: maltrato, abuso, adicciones, violencia estructural expresada en la explotación, la pobreza y la marginalidad, violencia política, desempleo, terrorismo y atropellos de distinto orden.”

Una particularidad de “Imagine” son los carteles con textos, escritos por los propios artistas, que acompañan los tradicionales carteles con datos como título, técnica y fecha de la obra. Esos textos complementan la presentación de las imágenes, un recurso pedagógico que ofrece al espectador distintas “pistas” para la interpretación personal.

LAS OBRAS. Las únicas de las obras expuestas que no son recientes son las de Rafael Lorente, una serie de dibujos en tinta china y aguada, “testimonios mudos del horror” realizados en 1977, en los que los motivos expresan las consecuencias del “terrorismo de Estado, la represión, la censura y la persecución política.”



Ernesto Vila. Valsecito desde aquí, 2010.

Diferentes técnicas textiles son la base común de las obras de Gladys Afamado, Olga Bettas y Margaret Whyte. Afamado, con una larga trayectoria como grabadora, incursiona en el área textil con Saludo, una obra en técnica mixta con dibujos sobre tela, en la que expresa que está “contra la violencia en un país democrático y civilizado”. En Eres tú Bettas continua trabajando con prendas femeninas, en este caso un vestido de novia con una víbora a sus pies, mientras que Whyte muestra su Realidad encubierta, una obra en gran formato con dibujos sobre tela semicubiertos con fibras de variado grosor.

Más de la mitad de los artistas presentan distintos tipos de objetos. Bessio y Madfes utilizan la pared como soporte. La primera muestra Artículo 9 (Manifiesto futurista, Marinetti. 1909) con palomitas blancas vaciadas en yeso que forman la frase “Queremos glorificar la guerra”, mientras que Madfes realizó dos casas esquemáticas en celofán transparente que contienen carbón y viruta de lápices, con el color como metáfora de “una pantalla que encubre un universo de agresiones físicas y simbólicas.” Otros de los objetos son tridimensionales. Doreen Bayley muestra una serie de manos tendidas, obras realizadas en un material semitransparente utilizando una técnica de vaciado. El aporte de Álvaro Gelabert son prismas con modelos geométricos, con el título común Hambre, que llevan adheridos, entre otros objetos, un cucharón y un gran tenedor.

Nora Kimelman hizo Luces de esperanza, una serie de colgantes de plata suspendidos en cajas de acrílico transparente, mientras que Agresión urbana de Linda Kohen consiste en varios prismas de madera policromada que representan altos edificios, que contrastan con la añoranza que la artista siente por “… las viejas casitas de barrio…”

Finalmente, dos técnicas diferentes caracterizan las obras de Javier Bassi y Ernesto Vila. El primero muestra Incubus / el perseguidor, una fotografía impresa digitalmente en gran formato sobre lona, mientras que Valsecito desde aquí de Vila, que considera su trabajo “como el de un cronista visual”, consiste en una hoja de papel recortada y rasgada colgada de un piolín con un palillo de ropa, una estética desarrollada por el artista durante largo tiempo.

El País. 20 de octubre de 2011, Montevideo, Uruguay.

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